PSICOANÁLISIS CONTRA LOCURA

18.01.2020

PSICOANÁLISIS CONTRA LOCURA

Entrevista a Miguel Oscar Menassa por el Dr. Alfredo Molesen la sección REPORTAJES el 23 de noviembre de 1982.


Soñar sin cura de sueño- Más de una veintena de casos graves reintegrados a sus familias.- Los que sueñan tienen menos posibilidades de volverse locos.- Un argentino explora nuevos caminos terapéuticos.
Exactamente frente por frente con el Templo de Debod, en la madrileña zona del Cuartel de la Montaña, calle de Ferraz número 22, en una casa como tantas se encuentra la Escuela de Psicoanálisis del Grupo Cero.*
Nada la distingue de otras tantas semejantes en el barrio de Argüelles, ni tan siquiera la expectativa de encontrar un movimiento inusitado, habida cuenta de que aquí parece estar curándose la locura.
Gente sentada o paseando por los pasillos, pero tranquila, nada de esa imagen que uno ha ido conociendo por viejos cuadros o informativos de la televisión.
En todo caos, si hay locos, o están curados o se han tranquilizado lo suficiente como para que no se lo notemos.


VIBRACIÓN PSÍQUICA
Miguel Oscar Menassa es un médico de 42 años, psicoanalista que se ha perfeccionado en Italia, Israel, Argentina, Colombia y España, padre de seis hijos y "poeta", "ponga allí poeta que es más importante que ser médico o psicoanalista".
Con una mirada entre penetrante y libidinosa, pelo entrecano, nariz que parece husmear alguna extraña vibración psíquica o querer captar algún mecanismo oculto de la mente, como si nos buceara entre los vericuetos del cerebro, nos dice que nació en Argentina, hijo de padre árabe; "un emigrante libanés, un campesino con esa sabiduría que sólo tiene la gente del campo, la gente de La Mancha que se parece mucho a la gente sencilla, modesta y sabiamente popular de mi tierra".
Casi no nos creemos que se pueda curar la locura y la respuesta se hace nítida "porque la locura pienso que es un producto del trabajo inconsciente, como los sueños".
¿Y qué es el inconsciente?
"Son los aspectos, situaciones, vivencias que al no poder ser soportadas por la conciencia o la moral de los sujetos, están dentro de nosotros, como reprimidos".
Nos entra la duda pues ignoramos por qué se vuelve locura, por qué nuestro hijo o nuestra esposa comienzan un día a desvariar.
"Quizá sea difícil de explicar, pero voy a intentarlo. Se vuelve locura de la misma manera que una sensación nocturna, un deseo nocturno al no poder encontrar su camino normal de derivación porque el sujeto está durmiendo, se vuelve sueño. En la locura, al no poder derivar por los caminos apropiados, se vuelve enfermedad."


LOS BUENOS SUEÑOS
Todo indicaría que los que sueñan no se vuelven locos nunca, eso se le ocurre al periodista-médico y la respuesta del médico es bastante concreta.
"No es tan así, pero los que sueñan, y llamo soñar a recordar un sueño y poder contarlo, tienen menos posibilidades de volverse locos que aquellos que con orgullo dicen no soñar nunca".
¿Pero los locos entonces no sueñan?
"No, mira -afirma Menassa- no es que no sueñen; los locos deliran y el delirio en el fondo es confundir el sueño con la realidad."
Como para el periodista son muchos descubrimientos en un día, surge la pregunta sobre si es posible curar la locura con costosas curas de sueño.
"Parece que tú me quisieras llevar a que yo te responda sobre la idea que tenías de la locura antes, aunque seas médico. Y te diré -se reafirma con vehemencia- que sí, que soñando es como se cura la locura, siempre que llamemos soñar a la posibilidad que le brinda el psicoanálisis al paciente loco, porque le brindamos la posibilidad de poder hablar de sus deseos reprimidos. Claro que eso no es una cura de sueño. Esto es psicoanálisis y aquí nadie duerme, aquí se está bien despierto y se habla."


EL PAPEL DE LA PALABRA
Igual le quedan a uno algunas dudas, porque de toda la vida se le habló al amigo o al cura.
"Sí, claro, pero el amigo no tiene los conocimientos científicos que da la medicina, que da el psicoanálisis, que da la teoría psicoanalítica, porque el amigo tenderá a creer que el delirio es como la realidad. Yo como psicoanalista tengo que saber que eso que expresa el paciente es un efecto deformado de lo que realmente ocurre."
Claro uno puede comprender, porque es médico, pero la obligación del otro yo del periodista es transmitir exactamente lo que quiere decir el entrevistado y pedimos una aclaración, unas palabras que profundicen. ¿Eso qué significado tiene?
"Es como el delirio. Te diré, porque la verdad en los labios de doña María es ésta: el dinero que olvidé en la mesa fue porque antes de ir al mercado pensé en gastarme ese dinero en una falda nueva. Falda que aumentaría mis atractivos en mis encuentros matinales con mis vecinos y vecinas. Ese deseo es el que produce el olvido y no, como pensaba doña María, la distracción. Y ese puede ser el comienzo del mecanismo de la locura. Bueno, en realidad en términos médicos eso es la locura, igual que los gritos que doña María da en casa a sus hijos o a su marido en vez de ser afectuosa."
De todo esto parece deducirse que si la gente habla, si el loco logra hablar y el médico lo analiza e interpreta hay allí un principio de curación.
"Sí, si la familia del paciente soporta la curación, podemos asegurar que en la continuidad de esos encuentros se realiza la curación y es por ese motivo que la terapéutica se debe llevar siempre a cabo tratando al grupo familiar."


RESULTADOS CONCRETOS
Pero como en la ciencia los éxitos se miden con los resultados le preguntamos al doctor Menassa sobre la cantidad de gente curada en los últimos tiempos.
"Veinticinco pacientes en el último año. Sin considerar a los neuróticos, en esta cifra entran los muy enfermos. El 100 por ciento se ha reintegrado al medio familiar y laboral. Pero eso no quiere decir que haya concluido para estos pacientes el tratamiento, porque seguirán su tratamiento psicoanalítico. Se curan pero seguirán concurriendo a la consulta."
No sabemos si este colega que está en un nuevo camino de curar la locura quiere transmitir sus conocimientos a otros profesionales del campo de la salud y él mismo nos responde:
"Ya he enseñado y seguiré haciéndolo porque no tengo nada que ocultar. Además no trabajo solo. Por supuesto que la disposición de enseñar no alcanza, aunque a mí me interesa que ATS, psicólogos, enfermeras, auxiliares de clínica, médicos, asistentes sociales, o simplemente estudiantes, todos ellos deben tener una disposición científica, estar dispuestos a estudiar muchos años, perseverancia, vocación y una profunda inclinación a ayudar al prójimo, a aliviarle su dolor moral."


Publicado en la revista Extensión Universitaria nº 11

https://www.extensionuniversitaria.com/num111/mom3.html